miércoles, 7 de octubre de 2015

Aniversario (2)

Yo no lo quito


Ayer decíamos que Josep Dencás i Puigsdollers era la cabeza visible del partido "Estat Catalá" organizado al estilo italiano o alemán, que era lo que entonces estaba de moda. Pero este partido político tenía un grupo de "escamots" (piquetes) el servicio de la Generalidad que se enfrentaba a los anarquistas que se encargaban de organizar huelgas y atracos. El jefe de estos "escamots" era Miquel Badía i Capell, al que llamaban "el capitá collons", porque era muy valiente, expedito, incluso violento, cuando trataba de  resolver los problemas con los anarquistas que le odiaban.

Miquel Badia

De esta rivalidad entre Estat Catala y la FAI, daba cuenta la revista satirica "El be negre" (la oveja negra) del mes de julio de 1933 a través de esta viñeta.


Pero no solamente existían  problemas en  las fábricas de Cataluña, sino que también los había en el campo. Y este era el problema de los "rabassaires".

La palabra "rabassaire" se utilizaba para designar a los trabajadores  del campo contratados por el sistema feudal de "rabassa morta" (raiz muerta), que establecía la relación entre el dueño de la finca , que es el que vendía sus productos y el que trabajaba la tierra.

El sistema consistía en lo siguiente:  Un campesino tomaba un pedazo de tierra yerma propiedad de otro: lo roturaba, y plantaba a su costa, por ejemplo, vides, para producir vino. Las vides tienen un periodo de vida limitado, y el contrato de rabassa morta consistía en que si un tercio de las vides se muere, el contrato queda roto, y el propietario feudal de la tierra se queda con los dos tercios de la viña plantada,y recupera la tierra tras haber estado recibiendo durante años un cuarto, tercio o la mitad de la cosecha de uva producida, que ha vendido a quien le ha interesado.

Antes de la epidemia de la filoxera se plantaban en Cataluña vides españolas que duraban un promedio de cincuenta años, pero después hubo que plantar viñas americanas que solo duran la mitad de tiempo, y ello aumentaba las angustias del rabassaire.




Por eso no es de extrañar que Lluis Companys ,cuyos padres eran propietarios de tierras en El Terrós (Lérida), conociera de cerca el problema y consiguió que la Generalidad propusiera una nueva Ley de Contratos de Cultivo, a la que se opusieron los propietarios de tierras catalanes que se movieron por Madrid para que el gobierno republicano impidiera la aprobación de esta Ley que iba a favorecer al campesino rabassaire.

Y esto se dice que fué la causa de la proclamación, por segunda vez en cuatro años, de la República Catalana. Unido, por supuesto, a la actitud revolucionaria de los anarquistas aunque en aquel 6 de octubre de 1934 lo único que hicieron fué ir recogiendo el armamento que iban abandonando por las calles los escamots de Esquerra Republicana y que escondieron en el cementerio de Badalona para sacarlas a la calle el 19 de julio de 1936.



No hay comentarios:

Publicar un comentario