domingo, 30 de noviembre de 2014

Paul Preston

Yo no lo quito


Hoy nos vemos obligados a hablar de este ilustre hispanista, profesor de Oxford y varias veces premiado desde el inicio de la "Santa Transición" española. Y lo hacemos porque en El Mundo aparece un artículo del corresponsal en Londres, Carlos Fresneda, que nos habla del último descubrimiento sobre la guerra española de 1936-39, que consiste en explicarnos a los españoles por qué razón los rojos perdieron la guerra. Cosa que podrá interesar a una gran mayoría de españoles que no vivieron aquellos momentos trágicos de la Historia de España. pero que los que la vivimos conocemos perfectamente sin necesidad de que nos lo venga a explicar ahora el ilustre hispanista de Oxford.

Paul Preston

Aunque la tesis más extendida por los mentores de la nueva memoria histórica es la de que Franco ganó la guerra gracias a la ayuda de Italia y Alemania, se olvidan de explicar que también participó en la Victoria de  Franco la Unión Soviética al proporcionar a la República buenas ametralladoras Maxim (aquellas de dos ruedas para su arrastre) y carros de combate  T-26 o BT-5, que eran mucho mejores que los alemanes e italianos. No olvidemos que en la Batalla del Ebro la 13 División, (la de la mano negra de Fátima) al mando del general Barrón, estaba totalmente dotada con estas armas procedentes de los suministros soviéticos a la República.

Emblema de la 13 Duvision

Para explicar lo que ahora nos está intentando demostrar Paul Preston, podrían servir las palabras que pronunció Enrique Lister en un programa de TV, y que fueron recogidas por este Asno. Lister, en un momento de honradez, dijo exactamente: "Perdimos la guerra porque éramos unos revolucionarios capaces de destruir lo que se nos ponía por delante, pero no fuimos capaces de construir un Ejército, que es lo que nos hacía falta".

Pero estas cosas no terminan de convencer al ilustre profesor de Oxford, y ahora nos lanza una nueva teoría para ver si nos enteramos de una vez por todas de que la Guerra no se perdió por la superioridad de las tropas nacionales, sino de los traidores que tuvo la República, incluso dentro del Ejército, y nos detalla quienes eran estos traidores.

En primer lugar aparece el Coronel Segismundo Casado, que fué el que se plantó  los comunistas en Madrid en marzo de 1939 para terminar una guerra que estaba costando mucha sangre y se iba perdiendo a lo largo de tres años de combates.

Segisnubdo Casado y Miaja

 Casado era comandante de Caballería, diplomado de Estado Mayor, y mandaba el escuadrón de escolta del Presidente de la República, que era Manuel Azaña. En esta foto aparece acompañado por el general Miaja (otro traidor, como  veremos), y él fué quien acompañado por los anarquistas de Cipriano Mera y el socialista moderado Manuel Besteiro dan el golpe final a la guerra civil facilitando de este modo (sic) la venganza de Franco y evitando la posibilidad de una paz digna. O sea, que Casado le hizo "el juego sucio", a Franco.

A Miaja lo pone a caldo por considerar que traicionó a los suyos, y en esta entrevusta dice textualmente: "El comportamiento del general Miaja en el fin de la guerra es deleznable. Junto con el general Matallana, es el principal conspirador en el juego de Segismundo Casado, y al final acaba siendo el presidente del Consejo Nacional de Defensa. El mito de Miaja como el gran defensor de Madrid ya sabemos que estaba inflado más de la cuenta. Por otro lado, estaba el mito de Miaja como un inútil que alentaron en el bando nacional. Los franquistas lo despreciaban, y su comportamiento en los últimos días de la guerra demuestra que tenían razón".



Otro de los personajes del ejército de la República, que no escapa a sus críticas es el almirante Miguel Buiza. este hombre era un aristócrata sevillano, que al producirse el Alzamiento Nacional estaba al mando del Crucero Libertad y se situó al lado de la República. En aquel momento era Capitán de Navío, y actuó sin fortuna en algunas operaciones de poca importancia en el estrecho de Gibraltar. En septiembre de 1935 asciende a Almirante, pero poco después es sustituido en el mando de la flota por Gonzalez Ubieta y pasa a ocupar mandos secundarios. hasta que en febrero de 1939 vuelve a ocupar el Mando de la Flota y en una reunión con Negrin le plantea la necesidad de firmar un acuerdo de paz con Franco y amenaza con en caso contrario los buques saldrían  fuera de las aguas jurisdiccionales, que es lo que hicieron el 5 de marzo de 1939, huyendo a Bizerta (Túnez), lo que significaba la entrega de los buques al gobierno de Franco.



A continuación se alista en la Legión Extranjera francesa donde le conceden el grado de capitán y combate a los alemanes en Francia. Murió en 1963 en Marsella.

Desde aquí enviamos nuestra enhorabuena a Paul Preston por sus investigaciones para demostrar que Franco y sus generales  eran unos pobres desgraciados incapaces de ganar la guerra sin ayudas de italianos y alemanes.


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