lunes, 11 de noviembre de 2013

Recreaciones

Yo no lo quito


Una de las cosas más curiosas que tiene este pais llamado España es que, mientras los políticos procuran hacer todo lo posible para desacreditar al Ejército, proclamar con voz tonante que lo que buscan es la paz en la Tierra, y reducir los gastos militares al mínimo que les permite nuestra pertenencia a la OTAN, aparte de hacer todo lo posible para eliminar de los actos aquella liturgia religioso-militar que durante tantos años ha formado parte del ser de nuestro Ejército a quien se procura ningunear desde tantos rincones de la España oficial, el pueblo hace lo contrario.

Y al decir que hace lo contrario nos referimos a la afición que se ha desarrollado últimamente en los pueblos de España a las llamadas "recreaciones" que rememoran hechos bélicos de nuestra Historia militar, y en los que participan voluntariamente vecinos del pueblo que, además, aparecen vestidos y armados tal como estaban en aquellas fechas que se conmemoran.

Batalla de Lácar por Enrique Estevan y Vicente

Un ejemplo de lo que decimos es lo que ocurre desde el año 2007 en el Valle de de Yerri (Navarra) donde por vez primera se recrea con mucho detalle la  batalla de Lácar que tuvo lugar el dia 3 de febrero de 1875, y que algunos historiadores denominan "la sorpresa de Lácar" donde el ejército carlista estuvo a punto de coger prisionero al joven y recien nombrado rey Alfonso XII que la noche anterior había pernoctado en la ermita de San Cristóbal en Monte Esquinza.




Al joven rey, que había nacido en 1857 y acababa de ser instaurado el mes anterior, tenía solamente 17 años, y como el primer problema que se le presentó como monarca fué el de terminar con la 3ª Guerra Carlista, resolvió a acompañar  las tropas que estaban combatiendo en Navarra para apoderarse de Estella, y  levantar el bloqueo de Pamplona.

Las tropas carlistas, que sabían lo que el ejército liberal de 40.000 hombres, al mando de los generales Primo de Rivera, Moriones y Despujol iba a realizar, marcharon con 14.000 hombres para proteger Estella y ocuparon el pueblo de Lácar donde habian entrado las tropas liberales el dia anterior dejando alli, para su defensa, dos regimientos de infantería, el de Valencia y el de Asturias a quienes los carlistas, en su ataque, pillaron allí a la hora del rancho.

 A los soldados que estaban en Lácar no les quedó más remedio que huir precipitadamente porque en aquel momento no estaban  en condiciones de defenderse. El regimiento de Valencia, situado al sur de Lácar apenas pudo presentar resistencia, y el de Asturias que estaba cerca de Alloz se encontró envuelto por las tropas carlistas, refugiándose en las casas y presentando una defensa inútil. Entre unos y otros, hubo aquel dia un millar de bajas, y el propio Alfonso XII tuvo que salir huyendo hasta llegar a Oteiza.


 Recreacion de la batalla de Lácar

El desorden entre las tropas de ambos bandos fué tal, que los liberales  fueron recogiendo pelotones para formar una unidad que se dirigió al cerro de Mauriain que ocupaba una posición de enlace entre Esquinza y Oteiza. En esta posición, que los carlistas habian ocupado anteriormente, se situó el Teniente Coronel don Pedro Mediavilla con el Batallón de Reserva de Cáceres, cuatro compañias de la Princesa, una sección de ingenieros y una batería de artillería de montaña. Aquel valiente Teniente Coronel, que  había sido testigo del ataque carlista y del desastre final, no quiso hacerse cargo de los soldados que llegaban fugitivos de Lácar y tomó sus disposiciones para detener el ataque de los carlistas, muchos de los cuales, al llegar la noche, se hicieron pasar por amigos y los recibió a tiros.

 Ya de día, los carlistas atacaron abiertamente a toque de corneta, llegando a arrollar a las compañias del Regimiento de la Princesa y a los ingenieros, El Teniente Coronel Mediavilla, que había dividido a sus soldados bisoños en dos columnas, se pone al frente de una, mientras el Comandante don Epifanio Alday se hace cargo de la otra y muere heroicamente. Mientras tanto, Mediavilla, que había recibido un bayonetazo en el cuello, monta a caballo y con el cuello ensangrentado y cubiero de sangre arenga a sus soldados y se lanza contra los carlistas, consiguiendo echarlos del reducto que habian ocupado. Más tarde se produce un nuevo ataque carlista, y se lucha furiosamente cuerpo a cuerpo durante media hora. Todavía se volvió a producir otro ataque, pero esta vez para recoger a los heridos. En aquel combate, el caballo de don Pedro Mediavilla sufrió 27 balazos.

El dia siguiente apareció el Rey en el lugar del combate y don Pedro Mediavilla fué ascendido a Coronel, recibiendo también la Cruz Laureada de San Fernando.


Hoy, nuestro querido amigo Perico Mediavilla, bisnieto de don Pedro, es Coronel retirado del Arma de Caballería.


Recreando la batalla de Lácar

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